Para que haya paz, antes habrá guerra

Para que haya paz, antes habrá guerra
Rita

viernes, 6 de septiembre de 2013

Mi refugio

"Ayuda"
Mi voz se oye baja, como si no pudiera subir a la superficie y no quisiera abandonarme.
Debería sentirme mal por estar en un sitio tan reducido, tendría que sufrir claustrofobia, estar agobiada y casi sin respiración.
Sin embargo, me siento tan tranquila, relajada, sin preocupaciones. No es que me sienta bien, pero tampoco mal.
Es raro, pero a la vez me parece bien, porque ahí escondida nadie me molesta y no puedo equivocarme, ni dañar a nadie.
"Sin hacer nada no dañas a esa persona que tanto quieres, ¿eh?"
Estúpidas voces de mi cabeza, sólo quiero yacer aquí como si no existiera, porque en realidad no quiero ayuda para salir.
Quiero ser neutral y no existir.
"Es verdad, a ti nadie te quiere."
¿Quién te ha pedido tu opinión, conciencia entrometida?
Puedo hacer lo que quiera, nadie va a recordar que una vez existí y mucho menos que podía sentir como ellos.
"Eso no lo sabes, ellos opinan diferente, pero allá tú."
Estrelló el puño contra una de las paredes que me retiene. Odio esa voz. Odio todo lo que dice. Me odio.
"Ese es tu problema, que no te quieres porque no te ves."
Me veo. Demasiado para mi gusto. Además, la belleza no es algo que predomine en mí. Puedo ver la belleza en el resto, pero en mi no existe de eso.
"No te rindas, no de nuevo."
Cállate, no quiero seguir aguantando, déjame quedarme aquí, refugiada de todo y de todos. No molesto ni me molestan, es lo mejor.
"Esto no es vida, sal ya, te queda poco tiempo."
No...nadie me quiere fuera de este refugio y yo tampoco quiero a nadie.
"¿Y qué me dices de esta persona que surge en tus pensamientos?"
Esa persona no es nadie porque ni siquiera me conoce, cállate.
"Si no te marchas ya, ninguno de los dos conocerá al otro."
No quiero arriesgarme al dolor...
"Sal, habrá diversión y dolor, pero te harán mejor."
Yo...ayúdame a salir.
"Pídelo y sal, no te queda tiempo"
¡AYÚDAME A SALIR DE AQUÍ!
Y entonces, unas manos me agarraron de los hombros y me sacaron de mi refugio, de esa bañera inmensa que tan bien me había protegido.

Eneri.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Las lágrimas del ángel

¿Alguna vez has visto a un ángel llorar?
Yo lo vi una noche oscuro, justo antes de echar a volar pude observar como en aquel siempre olvidado mausoleo, sus alas desplegadas emitían unas pequeñas gotas de cristal, como lágrimas solidificadas colgando de sus brillantes y formidables alas blancas. Seguí con mis ojos todas las plumas que las formaban, hasta el nacimiento de ellas en sus omoplatos. Eran tan bellas...tan irreales que quise acercarme a acariciarlas; pero al continuar con mi mirada la curva de su cuello, vi dos pequeños regueros de un líquido semejante a la sangre seguir deslizándose por su cuello. Busqué el inicio, su origen y llegué a sus párpados cerrados. Noté como mi corazón se encogía ante la expresión tan fuerte que reflejaba su rostro, la pena invadía cada parte como si nada más existiera y eso era sobrecogedor. Sus labios eran una línea tensa de pura impotencia, su nariz de una rigidez inhumana como si intentara resistirse a mostrar sus sentimientos; lo peor eran sus ojos, si, estaban cerrados pero...podía sentir ese dolor a través de sus párpados, cuan fuerte debía ser para sentirse sin mirarle a los ojos. 
Me quedé tan paralizada en el suelo al ser invadida por su dolor que ni siquiera intenté moverme cuando le vi desplegar las alas para abandonar el lugar. Sus ojos...pude verlos un instante antes de que echara a volar, cuando percibieron que yo había estado allí, observando desde la oscuridad. 
No sé como describirlos, eran de tantos colores, con tantos sentimientos... dejé de respirar esos instantes en los que se fijó en mi y sólo pude sentir el latigazo de dolor que desprendió su mirada conforme se marchaba. 

Dulces sueños

                                Nuestros dulces sueños

¿Y si cada noche al despertar todos tus sueños se hicieran realidad?
Eso sería lo mejor, ¿verdad?
Pero en fin, tú y yo sabemos muy bien que aunque digan que todos los sueños pueden hacerse realidad, si tú no decides imitar a tu más preciado sueño, nunca podrás verlo suceder. 
Además, como un filósofo dijo una vez: "En nuestra vida, nosotros intentamos imitar a nuestros sueños, porque allí las cosas son perfectas; pero una vez intentamos hacer realidad dicho sueño, lo único que consigues es una copia mal hecha." 
Por eso yo ya no dije nada de cumplir mis sueños, porque al intentar recrearlos lo único que haríamos sería empeorarlos. 
Yo no quiero más sueños, yo lo único que quiero es crear mis recuerdos bellos con la persona más guapa, que es lo que me hace feliz. 
Por eso, para mi no son sueños, sino deseos de despertar a tu lado cada mañana y besarte hasta levantarte con una sonrisa, de darte las buenas noches dormida en tu pecho, de...simplemente, hacerte tan feliz como tú me haces a mi. 
¿Y nuestros dulces sueños?
Serían esos en los que tú y yo, durmiendo juntos, disfrutáramos de sueños en los que siguiéramos juntos disfrutando de las cosas mundanas que ya tenemos. 

                                                                Eneri de los sucios deseos.

sábado, 8 de junio de 2013

El dolor

Normalmente, todos os quejáis por el dolor que sufrís. 
Me hace gracia darme cuenta de que hay gente que finge más que sufre, mientras otros fingimos seguir bien para que el resto haga su vida como si nada. 
Luego está la gente, que te dice lo que deberías hacer cuando te sientes mal, sin saber que tú ya has intentado todo lo que te han dicho y más. 
Te estalla la cabeza, palpita, duele, machaca. 
¿Y qué puedes hacer?
Nada, porque cualquier cosa te pone peor. 
En mi caso, cualquier ruido me enfurece y hace que todo se vuelva más difícil. 
Pierdo la concentración y no puedo hacer más que pensar en por qué esto me tiene que pasar a mi. 
No sé si a ti pasa lo mismo, porque cada uno es distinto, tanto en el dolor como en la manera de ser. 
Pero lo que está claro es que cada uno sufrimos y lo expresamos de una manera, aunque algunos más que sentir, lo inventen . 
Cuando veo a una persona quejarse del dolor y seguir con el mismo aspecto que siempre me río. ¿Por qué?
Porque mientras la gente huye de los lugares por un "dolor" yo lo intento soportar para poder vivir lo máximo.
Claro que, la gente dirá que no finge. ¿Cómo lo van a admitir? Sería como admitir que han estado mintiendo toda su vida a todo el mundo y eso les haría parecer unos injuriosos. 
Por último está la gente que si lo sufre, en silencio. Su cara cambia y se ven las contracciones de dolor, sus ojos se vuelven ensangrentados y sus movimientos y reacciones lentas. 
¿Y esas personas que hacen?
Nada, callar y aguantar. 
Tú decides a cual perteneces, yo ya lo he hecho. 
Pero sed sinceros, si no lo sois, os estáis engañando tanto a vosotros mismos como al resto.

viernes, 7 de junio de 2013

El vacío



¿Conoces esta sensación de vacío?
No le importas a nadie, nadie se preocupa por ti, nadie te quiero. No hay nadie.
Pero no quieres creértelo y te entierras en tu realidad paralela.
Espero que sepas que esa realidad se va a derrumbar y te vas a encontrar desnuda y desprotegida frente a la gente que circula por esta insignificante vida.
Lo único que te hace sonreír es encontrar nuevas canciones y libros de historias que nunca pasaran.
Nunca serás la protagonista que se enamora del espléndido Ken porque nunca serás esa Barbie que todo el mundo es ahora.
Tú no eres de plástico, eres de carne y sentimientos. No necesitas un pintalabios para decir que hoy estás más contenta, ni necesitas fingir que algo te gusta para agradar.
Lo único que tú necesitas es aprender a valorarte y descubrir que ellos te valoran a escondidas y desean tener tu vida porque la encuentran divertida.
¿Y tú, como sientes tu vida?
Esas tardes tirada en la cama metiéndote en la vida de cualquier personaje que tocara ese día, esas tardes frente a la televisión apoyando a tus compañeros en una misión, esas tardes riendo ante chistes que nadie comprendería.
Esa vida. Esa quieren las pijas, que ahora ven que ya son demasiado aburridas por ser todas iguales y buscan ser como tú.
Y tú, sin embargo, sigues soñando con un mundo de verdad y sinceridad, que ingenuidad.
Pero eso es lo mejor, te protege tu ingenuidad, tu protección ante la realidad. Deseas mil veces seguir desapareciendo entre las historias nuevas que te encuentras cuando menos te los esperas.
Ahora, niña de juegos.
¿No te parece un vacío injustificado?
Tienes todo lo que quieres, eres especial no como las demás y sólo tú sabes la verdad de todo.

sábado, 18 de mayo de 2013

Sola, sin muebles, deshabitada:

Sola, sin muebles, deshabitada:
Así me siento, como si no fuera nadie o simplemente fuera tan insignificante que no tuvieran en cuenta mi presencia.
¿Por qué de nuevo las únicas personas para las que soy alguien están tan lejos?
Parece ser que sólo me quieren putear y no puedo disfrutar ni de un poquito de felicidad.
Tenía amigos, no he aguantado más y he explotado. Le he soltado lo mal que me siento a la única persona que desde que la conozco ha estado pendiente de mi.
Pero es que, no puede ser, últimamente sólo he sido un instrumento para todos.
SOY HUMANA.
Una humana muy estúpida que necesita tener gente a su alrededor, que necesita hacer feliz a la gente y ayudarla porque si no se siente vacía.
Necesito sentir que me quieren y que no soy una mera atracción de feria o una persona conocida a la que solo acudes cuando necesitas algo.
Denis, esto va por ti y lo sabes.
Te necesito a mi lado, eres mi amigo y quiero que siempre lo seas.


domingo, 28 de abril de 2013

El sentimiento



Si es el sentimiento que nunca se mostró, ¿por qué me duele sólo pensar?
Intento que todos estén contentos para nada, me duele demasiado seguir siendo esta chica que sonríe.
He tenido todas mis razones para hacer algo, me puedo arrepentir, pero cuando se trata de la vida de alguien arriesgo todo, por muy mal que me pueda llegar a caer una persona.
Soy gilipollas, no hace falta que nadie me lo diga porque lo sé.
Le hago daño a la persona que más quiero simplemente por intentar esclarecerlo todo. Y me odio, porque sé que no se merece esto... pero no lo hago adrede, simplemente... quiero dejar las cosas claras y que no esté dándole vueltas en su cabeza a todo.
Ya no sé si debería dejar de intentar arreglar las cosas o seguir haciéndolo, no sé si dejar que todo siga su curso será bueno o será mi perdición.
Pero como siempre, nadie me va a dar la respuesta, y sinceramente, no sé si la quiero.
Siempre estaré para él, está claro, porque aunque no se lo diga muy a menudo, es mi única razón de existencia por la que me levanto por las mañanas.
Siento si te hago daño...siempre será mi culpa.

sábado, 20 de abril de 2013

Nébur

Mi querido Nébur...hace tanto tiempo que no puedo estar tranquila contigo, sentir que podré decirte lo que quiera, que no importará consumir mi tiempo con miles de besos.
Siempre te digo que te quiero sin decirte el por qué ni darte razones, creo que hago mal, pero si cada vez que te dijera te quiero te tuviera que decir todo, nunca acabaría y tú te hartarías de mi.
Antes...yo antes sólo pensaba que era inútil intentar las cosas porque siempre iban a salir mal, irremediablemente mal. Y ahora, mírame, estoy feliz solo de oír tu nombre y se me dibuja una sonrisa inconsciente tan bonita que la gente me pregunta por qué no sonrío más a menudo.
Si, se me pone una sonrisa tonta que no se me quita porque me pongo a pensar en ti. Me apetece sonreirte cada mañana al despertar a tu lado y darte un abrazo. Se resume en hacerte feliz cada día sin que me lo pidas, sin que nadie me lo pida, porque no es una obligación, si no algo que me gusta.
Hace tiempo que pienso que eres lo único por lo que merece la pena vivir, la única persona que va a seguir ahí pase lo que pase, porque me lo has demostrado bastantes veces mientras el resto se preocupaba de sus propios problemas cuando yo les había ayudado antes.
Es...perfecto tenerte, no sólo porque seas tú, la persona perfecta para mi.
Sólo mía, claro está.
Sigo siendo posesiva, pero sólo contigo porque, noiet, eres lo que tengo y espero tener siempre.
Siento la cursileria,
                              Eneri.

Carta a Enien

Querida señorita:
He querido dejarme ir muchas veces y en muchos momentos, pero siempre he terminado por sacar las fuerzas de algún lugar cuando lo único que yo podía hacer era respirar. ¿Cómo lo he hecho? Eso me gustaría saber porque así me evitaría el mal momento de sentir que me derrumbo por dentro y el resto se piensa que sigo en pie. 
Sigo aguantando, ¿lo sabes? 
Estoy cansada y a veces me cuesta pensar en mi, estoy perdiéndome una vez más, pero a ti, ¿que te voy a decir? Seguiré muriéndome por dentro una y mil veces y seguiré en silencio.
Siempre he pensado que el resto está demasiado ocupado con sus cosas como para hacerme caso a mi, una persona tan pequeña para todo el mundo...tan...insignificante. 
Bien me he escondido en las sombras e intentado desaparecer cuando lo único que quería hacer era dar mi opinión y hacer ver que yo también valía la pena. 
Aún no he dicho lo que pienso de verdad; en parte por ese miedo infundido para mantenerme callada y no alborotarlo todo, en parte también por pensar que a nadie le importa. 
Y ciertamente, ¿a quién le importa?
Si, tú podrás decir que yo te importo mucho, pero si tuvieras que elegir entre salvarte o salvarme, elegirías salvarte. El instinto es el instinto y por mucho que me quieras y me aprecies, yo sólo soy un escalón más que has de pasar.
No soy tan importante como otros escalones, simplemente soy el que te mantiene en pie todo el tiempo que es necesario y al que siempre puedes volver, pero no soy un eslabón importante de la cadena que forma la gente que pasa por nuestras vidas. 
Me gustaría saber que tanto tragarme las cosas está ayudando a alguien, que seguir llorando mientras busco la solución está favoreciendo a alguien. Detesto esta costumbre mía de pensar que si nadie sabe como me come todo por dentro, no está pasando; pero está pasando y los problemas no se pueden ignorar tanto porque terminan por hacerte insensible.
O al menos en apariencia, ya que con sólo ayudar al resto, terminas creando una capa protectora, esas "máscaras" que no nos quitamos ni aún con tenazas, ni a solas ni con nadie. Todos nos ven fríos, sin vida; pero, ¿y ellos que saben?
Nada, no saben nada. Y si les cuentas cómo estás, te reprochan que se lo digas y te categorizan como exagerados y con afán de protagonista. 
¿Entonces?
Si, exacto, no se puede hacer nada, pero NADA. Porque hagas lo que hagas no les gustará, se pensarán que eres un egoísta si hablas de ti, que eres desconfiado si no le cuentas que te sucede, que les ignoras si no te pasas el día encima de ellos, que eres un pesado si te preocupas.
Sinceramente, me hubiera gustado muchísimo nacer hace unos cuantos siglos, cuando había estamentos y no tuviera que preocuparme por lo que dijera el resto,  sólo por el trabajo y por mi familia. 
También he de decir, que me hubiera encantado esa época porque no tendría estos prejuicios que ahora tengo por culpa de los nuevos cánones. 
Cada mujer es bella a su manera, si, puede tener una cara poco bonita, pero sigue siendo una persona. Y si, yo también critico a la gente, pero, tengo derecho a expresar mi opinión. 
¿Sabes que conclusión saco de esto?
Que soy la persona más inútil del mundo, más insignificante y más estúpida. 
Siempre tuya, 
                      Etim.

martes, 12 de marzo de 2013



¿Que queréis que os diga?
Tarde o temprano tenía que pasar, estoy cansada de mi vida aquí, sólo quiero refugiarme en él.
En su abrazo, en su pecho, enterrada en su cuerpo...
¿Entonces que hago yo aquí?
Estoy rodeada de gente que parece ignorar mi existencia excepto en caso de necesitar mi ayuda. Estoy perdiendo mi vida porque no me dejan escapar de aquí. Quiero ir con él de una maldita vez, quiero aunque sea poder verle cada día...o cada una semana...me da igual, pero estoy cansada de vivir así y de este modo.
Todos sonríen y son felices, pero no se dan cuenta de la de tiempo que he invertido en tejer a la perfección una máscara que sólo con él me atrevo a quitar, no por miedo a asustar, si no por miedo a dejar paso a libre a ataques que no quiero ni oír mencionar.
La gente...me pregunto si cuando hablan conmigo me dicen la verdad o simples placebos para que me mantenga en silencio...vale, sé que vivo en una estúpida dictadura, pero me gusta tener algunos momentos de libertad y que me los recorten con mentiras es una de las cosas que más rabia me da.
Y que intenten robarme lo único que consigue...calmarme al cabo del día, que me olvide de lo asqueroso de mi vida...lo único que me mantiene viva a lo largo de los días...es lo que peor llevo...
Yo elegí estar con él, nadie tiene derecho a decirme si me hace bien o me hace mal porque eso lo decido yo, no nadie más. Está lejos, si, pero es que yo le quiero demasiado como para dejarme vencer por eso. Soy fuerte, o al menos es lo que aparento y no voy a permitir perder lo mejor que hay porque la gente sea una inepta que por amor entienda pasarse todo el día dándole asco al resto por no parar de besar a tu pareja como si el resto de gente no estuviera delante. Es algo más que sexo y besos...es paciencia, conocimiento, preparación, cariño...
Es moverte más por esa persona que por ti misma, es...que sea el centro de tu vida sin dejar que la tuya se pierda... es tener miedo de pelearte con él para no perderle... medir tus palabras para no hacerle daño... contarle las cosas que más te han atormentado y te atormentan, sólo por el hecho de compartir lo que sientes...
Yo no quiero que me deje nunca, sé que nunca voy a encontrar a nadie tan perfecto para mi como él y no tengo intención ni la he tenido nunca de dejarle marcharse de mi lado.
Te quiero demasiado como para ser tan tonta de hacerte daño adrede y luego no intentar arreglarlo... así se forma una pareja, peleando y arreglando el conflicto, aprendiendo del otro...

jueves, 21 de febrero de 2013

Frases verdaderas


Keep it together. 

Esa frase de aquella canción me iba a perseguir eternamente, por mucho que oyera más canciones, por mucho que la borrara de todos los lugares, seguía apareciendo.
Keiner mag dich.
Continuaba oyendo aquella frase en mi cabeza y se me hundía en el pecho como si mi corazón ya no fuera nada tras tantos golpes.
Tu n'es rien.
¿Por qué me dolían tanto sus palabras?
Él ya no era nadie, nada. Para mi había muerto en el momento en que terminó con la pizca de humanidad que me quedaba.

Recordaba muy bien esa tarde en que dejé de creer en todo; y lo más importante, en todos.
-Ya no sonríes, ¿qué te sucede?
-No lo sé.-Mentía de nuevo, me había acostumbrado.
-Eres inhumana, te lo dije y te lo repito. 
-No...-Me mordí el interior de la mejilla, intentando callar.
-Si fueras humana actuarías como tal y no te vestirías como un hombre ni te esconderías de todos.
-No...es mentira...-Me dolía el pecho, me costaba respirar y él parecía indiferente a todo.
-He malgastado mi tiempo con alguien inútil, seguro que las chicas guapas valen más que tú.
Permanecí en silencio, no podía hacer otra cosa, ya no me sentía persona. Me miró con asco en sus ojos negros y me vi reflejada, triste e indefensa. Sentí la rabia inundar mi cuerpo: me vi débil y casi invisible en sus ojos, ocultando mi figura para que nadie osara mirarme y él se sintiera celoso. Y todo estalló: 
- me has convertido en esto que  ahora aborreces, has conseguido que deje de quererme, has hecho que pierda el contacto con el mundo exterior. eres un egoísta que me ha destruido por dentro.-Mi voz se elevaba cada vez más y mi respiración era cada vez más fuerte y veloz, haciendo que apenas pudiera pensar mis siguientes palabras.- Me odio por tu culpa, por tus ansías de posesión. me has destruido.
-Estúpida, te he ayudado todo lo que he podido y más.-Su voz denotaba asco, como si yo fuera una persona sucia que no mereciera nada.- Sin mi tú no eres nada. Tu n'es rien. 
Cerré los ojos un instante, llevando mis manos a mi pecho para intentar respirar de verdad y no ahogarme. Me habían dolido sus palabras, pero era la última vez; mis ojos oscurecieron su tono violáceo y le miraron como si no hubiera nada más que el cielo gris tras él.
-No vas a decir nada ¿eh?-Lo dijo con maldad, burlándose de mi.-Eres débil, claro que no vas a decirlo.
-Vete con esas chicas guapas de las que hablas, destrúyelas hasta que te quedes solo y no te quede nadie. Disfrútalo y sobre todo, nunca más vuelvas a cruzarte conmigo. Ya no existes.-Susurré sin mirarle directamente. 
-Nadie te quiere, chica tonta.-Hizo ademán de abrazarme, pero interpuse mi mano entre nosotros.
-Mejor que nadie me quiera, porque si son todos como , prefiero estar sola.-Se paró en seco y me miró con rabia, apartándose.
-¡Cómo te atreves!-Vi como perdía la paciencia y levantaba su mano derecha. 


-Sé lo suficiente valiente para pegarme, sé un hombre, vamos.-Le dirigí una sonrisa amarga.
-Insolente...-Susurró tras unos segundos, dejando caer su mano como un peso muerto.-Y amargada. No mereces la pena.
-Tú menos.-Le susurré al viento viendo como se marchaba y me quedaba sola en medio de la calle.


No había sentido nada desde entonces más que pena por mi, asco e incluso odio. El espejo era otra realidad, una en la que yo era alguien que no recordaba. Me torturaba pasando horas viendo como era antes y en lo que me había comportado. Sentía indiferencia hacia todo y todos, nada importaba. Y mucho menos yo.
La respuesta a mi pregunta era una clara y sencilla: Esas tres frases eran las verdades más dolorosas que nadie me había dicho y sabía que tardaría mucho tiempo en aceptarlas. 
Pero no tenía tiempo, y me abandoné a mi suerte con un único amigo: El sueño.

martes, 29 de enero de 2013

Ruinas:

Destrozado, muerto y apaleado.  
¿Quién iba a querer un corazón así?
Nadie. 
¿Por qué?
Arreglarlo conllevaría demasiado tiempo y esfuerzo, incluso podría no resultar efectivo. 
Por todo esto y más razones, nunca nadie quiso ayudarme. Era demasiado difícil para la gente que prefería lo fácil y sencillo, estaba cansada de esperar a la persona que pudiera gastar su tiempo en mi. 
¿Acaso yo no lo merecía tanto o más que el resto?
Parece ser que no.
Todos eran felices a mi alrededor, hasta el más feo había encontrado a alguien con quien compartir su vida. Pero yo no, yo seguía siendo la oveja negra a quien nadie quería, la mancha en el pañuelo, el agujero en el pecho. 
¿Quería serlo?
Si...No...Nunca lo supe, era esa pregunta sin respuesta a la que todos nos enfrentamos, a la que nunca respondemos por una razón o por otra.
¿Seguía sufriendo sin motivo?
Claro, era lo que había aprendido con el paso de los años.
¿Quería huir?
No lo quería, lo deseaba a cada momento de mi vida.
¿Huí?
No, simplemente dejé que las cosas pasaran tal y como estaban predestinadas.
¿Qué pasó?
Nadie me ayudó nunca, me guió el instinto y decidí desaparecer.
¿Cómo?
Yendo al lugar donde encontraría el fin a todo.
¿Cuál es ese lugar?
...sh, es un secreto, pero son tus labios.

Días de muerte y vida: 

Podía seguir mirando al cielo esperando a que algo pasara, pero como bien sabía, no iba a pasar nada. 
¿A qué esperaba? Sinceramente, ni ella lo sabía. Algo la había llevado a ese lugar, a mirar a esa luna llena y vacía a la vez en medio de aquel prado. 
Era tarde, claro que no debía haberse marchado sin más de aquella cena; sus padres estarían enfadados durante meses, habían preparado aquello con meses de antelación. Pero ella no quería estar ahí ni mucho menos, sólo quería poder encerrarse de nuevo en su habitación con sus converses favoritas en la cama jugando a matar mientras ahogaba a la sociedad con sus cascos.
Y algo la impulsó a deshacerse de aquel vestido pijo y pomposo que le habían puesto a la fuerza, quedándose con sus vaqueros, sus converse y la camiseta que nunca se quitaba, en la que ponía el nombre de la única persona que la había comprendido y dejado libertad para actuar a sus anchas.
Suspiró sentándose en lo más alto del prado, cruzando las piernas y sacando su móvil de una de las deportivas. Cómo echaba de menos recibir sus mensajes tiernos, sus 'te quiero' y sus bromas. No quería volver a llorar por haberle perdido, así que comenzó a quitar descuidadamente trozos de hierba, mirando de nuevo a la luna en un esfuerzo de contenerse.
Ya no recordaba como había perdido a ese trocito de su alma, sólo recordaba su marcha y el frío que sintió, ese que se coló en sus huesos para seguir presente a cada momento de su vida. Inspiró lentamente y se quitó el pelo de la cara, dejando el camino libre a una lágrima que recorrió su mejilla lentamente, de manera casi agónica. Quería recordar como era sentirse bien, ser ella misma sin que nadie le dijera lo que debía hacer, no ocultar que en realidad sentía asco por todo lo que le decían...
No pudo aguantarlo más y se refugió entre sus piernas, llorando con rabia y miedo, pensando que sólo la luna la vigilaba. La luna la vigilaba, es cierto, pero también había alguien a sus espaldas que sintió como el corazón se le encogía en el pecho al ver a la chica más fuerte que conocía llorando como si no hubiera mañana. Él se acercó lentamente por detrás, en silencio, conteniendo la respiración por miedo a ser descubierto. Pero no la tocó, ni siquiera la rozó, cuando ella paró de llorar y se limitó a mirar al cielo como si tuviera la respuesta a lo que le rondaba la cabeza.
Él sonrió y se agachó a espaldas de la chica, la rodeó con sus brazos y susurró en su oído: 'Te quiero pequeña'
Ella se tensó un instante al notar que el calor del individuo penetraba en sus huesos y que la voz tan dulce la calmaba haciéndola sonreír. Se dejó caer en sus brazos y cerró los ojos, deseando que no fuera un sueño, que él hubiera vuelto de verdad. No quiso abrir los ojos ni cuando notó que él daba un beso suave en su frente, como hacía cuando quería decir te quiero sin palabras; tampoco cuando el collar que ella le había regalado rozó su nariz al incorporarse. Pero cuando notó que el cuerpo de él se quedaba frío abrió los ojos asustada, temiendo que si fuera un sueño y él fuera desaparecer.
Ahí estaba él con su sonrisa acariciando sus brazos para darle calor, mirándola como si fuera el máximo trofeo que nadie pudiera ganar. No le dijo nada, sólo la miró a los ojos y acarició su mejilla, quitándole de la cara un mechón que había escapado. Ella se dio la vuelta suavemente, temiendo que un movimiento brusco pudiera alterar la tranquilidad y rodeó temblorosa su cuello, mirándole aún a los ojos. Él puso los ojos en blanco, sabía que ella lo odiaba, pero lo hizo y la rodeo la cintura, acercándola a su abrazo.
Ella sonrió y dejó de pensárselo, cerró los ojos y se lanzó a la boca del chico, acariciándola con sus labios suavemente, con delicadeza.
Pero eso no era todo, él la abrazó con fuerza y la devoró, quedándose sin respiración, No necesitaban palabras, pero sabían que aquella vez alguna iba a ser pronunciada.
Al menos eso sabía ella. Pero no, aquello no era verdad. Abrió los ojos y siguió mirando a la luna, alejando la dulce fantasía. Se tumbó en la hierba y tiró el móvil, gritó con todas sus fuerzas pidiendo una explicación que nunca llegó, que nunca fue oída y mucho menos respondida.

Cuando al amanecer el sol calentó el cuerpo de la joven, ya no había nada.