Para que haya paz, antes habrá guerra

Para que haya paz, antes habrá guerra
Rita

jueves, 21 de febrero de 2013

Frases verdaderas


Keep it together. 

Esa frase de aquella canción me iba a perseguir eternamente, por mucho que oyera más canciones, por mucho que la borrara de todos los lugares, seguía apareciendo.
Keiner mag dich.
Continuaba oyendo aquella frase en mi cabeza y se me hundía en el pecho como si mi corazón ya no fuera nada tras tantos golpes.
Tu n'es rien.
¿Por qué me dolían tanto sus palabras?
Él ya no era nadie, nada. Para mi había muerto en el momento en que terminó con la pizca de humanidad que me quedaba.

Recordaba muy bien esa tarde en que dejé de creer en todo; y lo más importante, en todos.
-Ya no sonríes, ¿qué te sucede?
-No lo sé.-Mentía de nuevo, me había acostumbrado.
-Eres inhumana, te lo dije y te lo repito. 
-No...-Me mordí el interior de la mejilla, intentando callar.
-Si fueras humana actuarías como tal y no te vestirías como un hombre ni te esconderías de todos.
-No...es mentira...-Me dolía el pecho, me costaba respirar y él parecía indiferente a todo.
-He malgastado mi tiempo con alguien inútil, seguro que las chicas guapas valen más que tú.
Permanecí en silencio, no podía hacer otra cosa, ya no me sentía persona. Me miró con asco en sus ojos negros y me vi reflejada, triste e indefensa. Sentí la rabia inundar mi cuerpo: me vi débil y casi invisible en sus ojos, ocultando mi figura para que nadie osara mirarme y él se sintiera celoso. Y todo estalló: 
- me has convertido en esto que  ahora aborreces, has conseguido que deje de quererme, has hecho que pierda el contacto con el mundo exterior. eres un egoísta que me ha destruido por dentro.-Mi voz se elevaba cada vez más y mi respiración era cada vez más fuerte y veloz, haciendo que apenas pudiera pensar mis siguientes palabras.- Me odio por tu culpa, por tus ansías de posesión. me has destruido.
-Estúpida, te he ayudado todo lo que he podido y más.-Su voz denotaba asco, como si yo fuera una persona sucia que no mereciera nada.- Sin mi tú no eres nada. Tu n'es rien. 
Cerré los ojos un instante, llevando mis manos a mi pecho para intentar respirar de verdad y no ahogarme. Me habían dolido sus palabras, pero era la última vez; mis ojos oscurecieron su tono violáceo y le miraron como si no hubiera nada más que el cielo gris tras él.
-No vas a decir nada ¿eh?-Lo dijo con maldad, burlándose de mi.-Eres débil, claro que no vas a decirlo.
-Vete con esas chicas guapas de las que hablas, destrúyelas hasta que te quedes solo y no te quede nadie. Disfrútalo y sobre todo, nunca más vuelvas a cruzarte conmigo. Ya no existes.-Susurré sin mirarle directamente. 
-Nadie te quiere, chica tonta.-Hizo ademán de abrazarme, pero interpuse mi mano entre nosotros.
-Mejor que nadie me quiera, porque si son todos como , prefiero estar sola.-Se paró en seco y me miró con rabia, apartándose.
-¡Cómo te atreves!-Vi como perdía la paciencia y levantaba su mano derecha. 


-Sé lo suficiente valiente para pegarme, sé un hombre, vamos.-Le dirigí una sonrisa amarga.
-Insolente...-Susurró tras unos segundos, dejando caer su mano como un peso muerto.-Y amargada. No mereces la pena.
-Tú menos.-Le susurré al viento viendo como se marchaba y me quedaba sola en medio de la calle.


No había sentido nada desde entonces más que pena por mi, asco e incluso odio. El espejo era otra realidad, una en la que yo era alguien que no recordaba. Me torturaba pasando horas viendo como era antes y en lo que me había comportado. Sentía indiferencia hacia todo y todos, nada importaba. Y mucho menos yo.
La respuesta a mi pregunta era una clara y sencilla: Esas tres frases eran las verdades más dolorosas que nadie me había dicho y sabía que tardaría mucho tiempo en aceptarlas. 
Pero no tenía tiempo, y me abandoné a mi suerte con un único amigo: El sueño.