La tensión ha podido con todo y se ha reventado, ya no hay confianza, ya no tiene vida. Está muerta, desnuda y no quiere que la arreglen. Inerte.
Ha aguantado en silencio, se ha mantenido erguida y no ha dejado que nada la doblegara, solo había soportado todo lo mejor que pudo. Había.
Ya no queda nada, el tiempo se ha parado. Ya ha desaparecido, ha perdido los sentimientos y los sentidos. La vía de escape se ha esfumado, el último estertor la ha descuartizado y no ha dejado nada más que humo. Nada.
Se ha dejado ir, no ha querido sufrir más ni ver sufrir, ha preferido perecer por el camino y no tener que echarle otra partida al destino, se ha dejado ganar cuando ya no podía más. Más.
