Para que haya paz, antes habrá guerra

Para que haya paz, antes habrá guerra
Rita

viernes, 6 de septiembre de 2013

Mi refugio

"Ayuda"
Mi voz se oye baja, como si no pudiera subir a la superficie y no quisiera abandonarme.
Debería sentirme mal por estar en un sitio tan reducido, tendría que sufrir claustrofobia, estar agobiada y casi sin respiración.
Sin embargo, me siento tan tranquila, relajada, sin preocupaciones. No es que me sienta bien, pero tampoco mal.
Es raro, pero a la vez me parece bien, porque ahí escondida nadie me molesta y no puedo equivocarme, ni dañar a nadie.
"Sin hacer nada no dañas a esa persona que tanto quieres, ¿eh?"
Estúpidas voces de mi cabeza, sólo quiero yacer aquí como si no existiera, porque en realidad no quiero ayuda para salir.
Quiero ser neutral y no existir.
"Es verdad, a ti nadie te quiere."
¿Quién te ha pedido tu opinión, conciencia entrometida?
Puedo hacer lo que quiera, nadie va a recordar que una vez existí y mucho menos que podía sentir como ellos.
"Eso no lo sabes, ellos opinan diferente, pero allá tú."
Estrelló el puño contra una de las paredes que me retiene. Odio esa voz. Odio todo lo que dice. Me odio.
"Ese es tu problema, que no te quieres porque no te ves."
Me veo. Demasiado para mi gusto. Además, la belleza no es algo que predomine en mí. Puedo ver la belleza en el resto, pero en mi no existe de eso.
"No te rindas, no de nuevo."
Cállate, no quiero seguir aguantando, déjame quedarme aquí, refugiada de todo y de todos. No molesto ni me molestan, es lo mejor.
"Esto no es vida, sal ya, te queda poco tiempo."
No...nadie me quiere fuera de este refugio y yo tampoco quiero a nadie.
"¿Y qué me dices de esta persona que surge en tus pensamientos?"
Esa persona no es nadie porque ni siquiera me conoce, cállate.
"Si no te marchas ya, ninguno de los dos conocerá al otro."
No quiero arriesgarme al dolor...
"Sal, habrá diversión y dolor, pero te harán mejor."
Yo...ayúdame a salir.
"Pídelo y sal, no te queda tiempo"
¡AYÚDAME A SALIR DE AQUÍ!
Y entonces, unas manos me agarraron de los hombros y me sacaron de mi refugio, de esa bañera inmensa que tan bien me había protegido.

Eneri.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Las lágrimas del ángel

¿Alguna vez has visto a un ángel llorar?
Yo lo vi una noche oscuro, justo antes de echar a volar pude observar como en aquel siempre olvidado mausoleo, sus alas desplegadas emitían unas pequeñas gotas de cristal, como lágrimas solidificadas colgando de sus brillantes y formidables alas blancas. Seguí con mis ojos todas las plumas que las formaban, hasta el nacimiento de ellas en sus omoplatos. Eran tan bellas...tan irreales que quise acercarme a acariciarlas; pero al continuar con mi mirada la curva de su cuello, vi dos pequeños regueros de un líquido semejante a la sangre seguir deslizándose por su cuello. Busqué el inicio, su origen y llegué a sus párpados cerrados. Noté como mi corazón se encogía ante la expresión tan fuerte que reflejaba su rostro, la pena invadía cada parte como si nada más existiera y eso era sobrecogedor. Sus labios eran una línea tensa de pura impotencia, su nariz de una rigidez inhumana como si intentara resistirse a mostrar sus sentimientos; lo peor eran sus ojos, si, estaban cerrados pero...podía sentir ese dolor a través de sus párpados, cuan fuerte debía ser para sentirse sin mirarle a los ojos. 
Me quedé tan paralizada en el suelo al ser invadida por su dolor que ni siquiera intenté moverme cuando le vi desplegar las alas para abandonar el lugar. Sus ojos...pude verlos un instante antes de que echara a volar, cuando percibieron que yo había estado allí, observando desde la oscuridad. 
No sé como describirlos, eran de tantos colores, con tantos sentimientos... dejé de respirar esos instantes en los que se fijó en mi y sólo pude sentir el latigazo de dolor que desprendió su mirada conforme se marchaba. 

Dulces sueños

                                Nuestros dulces sueños

¿Y si cada noche al despertar todos tus sueños se hicieran realidad?
Eso sería lo mejor, ¿verdad?
Pero en fin, tú y yo sabemos muy bien que aunque digan que todos los sueños pueden hacerse realidad, si tú no decides imitar a tu más preciado sueño, nunca podrás verlo suceder. 
Además, como un filósofo dijo una vez: "En nuestra vida, nosotros intentamos imitar a nuestros sueños, porque allí las cosas son perfectas; pero una vez intentamos hacer realidad dicho sueño, lo único que consigues es una copia mal hecha." 
Por eso yo ya no dije nada de cumplir mis sueños, porque al intentar recrearlos lo único que haríamos sería empeorarlos. 
Yo no quiero más sueños, yo lo único que quiero es crear mis recuerdos bellos con la persona más guapa, que es lo que me hace feliz. 
Por eso, para mi no son sueños, sino deseos de despertar a tu lado cada mañana y besarte hasta levantarte con una sonrisa, de darte las buenas noches dormida en tu pecho, de...simplemente, hacerte tan feliz como tú me haces a mi. 
¿Y nuestros dulces sueños?
Serían esos en los que tú y yo, durmiendo juntos, disfrutáramos de sueños en los que siguiéramos juntos disfrutando de las cosas mundanas que ya tenemos. 

                                                                Eneri de los sucios deseos.