Para que haya paz, antes habrá guerra

Para que haya paz, antes habrá guerra
Rita

sábado, 22 de diciembre de 2012

Caer

                                   Otra caída

¿Por qué no dejan de pasar cosas malas?
Ojalá tuviera la respuesta, pero no la sé y lo único que hago es torturarme para encontrarla al precio que sea.
No, no es mi año ni mucho menos. La única cosa buena ha sido él y lo que ha conllevado: amigos, amor, calor, sueños... 
Pero no bastaba con tenerle lejos, no, ahora además tengo que sobrevivir sabiendo que no voy a poder saber de él cada día, cada instante...¿asfixiante, verdad? 
Pasar de hablar 25 horas al día a no hablar, no por no querer, si no por no poder. Saber que algo malo pasa, que está sufriendo y sentirte con las manos atadas a la espalda teniendo en frente tuya el único objeto que te puede salvar. 
Y aguanto...veo a la gente feliz, despreciando el amor que les da la gente porque buscan algo perfecto que no existe. Yo les veo y me enfurezco. ¿No se dan cuenta de que están tirando por la borda una de las cosas más importantes del mundo? No, no lo saben porque siguen perdiendo el tiempo en nimiedades que no les ayudan. Y también veo a gente triste y se me rompe el alma, lo que queda sin haber recibido una patada. Intento ayudar, es la única manera en la que me olvido de qué me sucede a mi. Su felicidad me hace crecer porque me llena, porque les ayudo a apreciar lo que de verdad tienen. 
Nunca, nunca me ha gustado cantar, soy mala, sólo sé imitar voces. Hoy me ha dado por componer y arruinar el tiempo de mi ciudad, sólo quiero libertad y la voy a ganar.


Siempre recuerdo sus palabras: "eres su segundo plato" pero te equivocas, yo soy el postre dulce que él tanto desea y lo sé, porque es verdad. No voy a permitir otra caída, no es una opción.


lunes, 10 de diciembre de 2012

Pensando de nuevo

No le quiero fallar, sinceramente, nunca me he sentido muy buena...doy consejos pero no sé seguirlos, busco soluciones para ayudar a la gente, pero...¿y yo que? Nunca encuentro la solución a mis problemas con facilidad, simplemente le doy vueltas hasta que doy con algo.
Pero...siento que esta vez no puedo ayudarle y me duele, porque si él está triste yo también lo estoy. Suena muy típico, ya, pero yo no soy la protagonista de ningún libro, yo soy la chica que intenta hacer feliz a su chico como pueda.

Arg, tengo que dejar de pensar, esto siempre acaba mal.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Una luz; un guía

                                       

      Una luz; un guía 

Después de tanto tiempo perdida en la oscuridad, por fin, cuando estaba a punto de desvanecerme entre las sombras alguien agarró los fragmentos de mi alma y los arrastró consigo a la superficie, a la luz.

Todo era confuso, tras haberme acostumbrado a nunca ver nada y dejar que la corriente me arrastrara a donde ella quisiera, tener una luz brillante que me indica que sendero seguir y a donde ir es algo completamente desconocido.
Me costó acostumbrarme a alguien que estuviera preocupado por si no hacía algo que debía o hacía algo que no debía y que quisiera que yo me gustara.
Cosas que casi no podía conseguir, que habían dejado de ser importantes para mi.


Pero ahora todas esas cosas son reales, he vuelto a soñar y he podido comprobar que los sueños se volvían realidad, que por muchos sueños que se hubieran quebrado entre mis dedos siempre habría un nuevo, mejor y más duradero al que agarrarse para un día hacerlo realidad.
Yo no tengo un tarrito donde guardar mis sueños, tengo un precioso collar pegado a mi corazón donde guardo los mejores recuerdos y el nombre de la persona que me ha hecho volver a vivir. Vivir de verdad, nada de a medias. 
Vivir, cumplir los sueños y ser feliz. 




Quién lo iba a decir

                               Quién lo iba a decir

Creo que nunca llegué a pensar que yo, la chica fea, iba a tener a alguien tan bueno a mi lado que me deleitara con dulces palabras de amor y alabanzas hacia mi existencia. Es extraño, pero nunca pensé que precisamente iba a conseguir a ese chico tan guapo. Desde que le conocí sólo podía mirarle como un amigo, una desgracia para mi porque  mis ojos sólo podían fijarse en la sonrisa radiante de sus labios y en sus ojos, sus preciosos ojos azules tan inseguros...Saber que por una vez ha valido la pena arriesgarme a perder un gran amigo para ganar un compañero,  une copain, como dicen los franceses. 
Recuerdo que parecía tan inaccesible hacia mi, hacia la chica que vestía como un chico para evitar las miradas de la gente, la chica que sólo quería dejar de sufrir en silencio para no preocupar a nadie. Anda que no derramé lágrimas sin saber la razón, ¡pobre de mi, que ingenua fui!
Y di con la razón de las lágrimas cuando le volví a ver...¿Cuál era? Le amaba a pesar de las miles de veces que me lo negué, cada centímetro de su cuerpo parecía perfecto para recibir mis besos, el hueco entre sus cuello y su hombro específicamente creado para que yo me resguardara, su esencia que me impelía acercarme a él, su voz que hipnotizaba con cada palabra mi atontado cerebro con verle... 
Esa razón...dejaron de atacarme las lágrimas injustificadas cuando comenzó a besarme, con esa dulzura que transmitía siempre con todo lo que hacía. Sonreía, no podía parar de sonreír cuando pensaba y pienso en él, cuando me abraza, cuando me toca, cuando me mira...cuando hay algo relacionado con él. Ha habido pocas lágrimas desde entonces...tal vez las más fuertes eran justificadas cuando por fin le contaba lo que tantas veces me había atormentado, el pasado que tanto me había marcado... 
Soy feliz y se me hace raro usar esa palabra. ¿Por qué? Por que para mi la felicidad siempre había sido algo inalcanzable, desde niña. Aún me acuerdo de como todos mis compañeros del colegio hacían bodas en los recreos y yo siempre era la única que estaba sola y nunca era nada. Siempre he sido demasiado selectiva, tal vez sea eso o tal vez no, pero he dado con la persona que me gusta en todos los aspectos, la que consigue que ria llorando y llore riendo, que sonría de verdad como hacía antes...la que me hace sentir especial y única con cada palabra y más con sus frases dulces y cariñosas... 


¿Quién lo iba a decir? La chica que siempre estaba sola ha encontrado a la persona perfecta para ella y no piensa abandonarla.