Una luz; un guía
Después de tanto tiempo perdida en la oscuridad, por fin, cuando estaba a punto de desvanecerme entre las sombras alguien agarró los fragmentos de mi alma y los arrastró consigo a la superficie, a la luz.
Todo era confuso, tras haberme acostumbrado a nunca ver nada y dejar que la corriente me arrastrara a donde ella quisiera, tener una luz brillante que me indica que sendero seguir y a donde ir es algo completamente desconocido.
Me costó acostumbrarme a alguien que estuviera preocupado por si no hacía algo que debía o hacía algo que no debía y que quisiera que yo me gustara.
Cosas que casi no podía conseguir, que habían dejado de ser importantes para mi.
Pero ahora todas esas cosas son reales, he vuelto a soñar y he podido comprobar que los sueños se volvían realidad, que por muchos sueños que se hubieran quebrado entre mis dedos siempre habría un nuevo, mejor y más duradero al que agarrarse para un día hacerlo realidad.
Yo no tengo un tarrito donde guardar mis sueños, tengo un precioso collar pegado a mi corazón donde guardo los mejores recuerdos y el nombre de la persona que me ha hecho volver a vivir. Vivir de verdad, nada de a medias.
Vivir, cumplir los sueños y ser feliz.


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