Para que haya paz, antes habrá guerra

Para que haya paz, antes habrá guerra
Rita

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Quién lo iba a decir

                               Quién lo iba a decir

Creo que nunca llegué a pensar que yo, la chica fea, iba a tener a alguien tan bueno a mi lado que me deleitara con dulces palabras de amor y alabanzas hacia mi existencia. Es extraño, pero nunca pensé que precisamente iba a conseguir a ese chico tan guapo. Desde que le conocí sólo podía mirarle como un amigo, una desgracia para mi porque  mis ojos sólo podían fijarse en la sonrisa radiante de sus labios y en sus ojos, sus preciosos ojos azules tan inseguros...Saber que por una vez ha valido la pena arriesgarme a perder un gran amigo para ganar un compañero,  une copain, como dicen los franceses. 
Recuerdo que parecía tan inaccesible hacia mi, hacia la chica que vestía como un chico para evitar las miradas de la gente, la chica que sólo quería dejar de sufrir en silencio para no preocupar a nadie. Anda que no derramé lágrimas sin saber la razón, ¡pobre de mi, que ingenua fui!
Y di con la razón de las lágrimas cuando le volví a ver...¿Cuál era? Le amaba a pesar de las miles de veces que me lo negué, cada centímetro de su cuerpo parecía perfecto para recibir mis besos, el hueco entre sus cuello y su hombro específicamente creado para que yo me resguardara, su esencia que me impelía acercarme a él, su voz que hipnotizaba con cada palabra mi atontado cerebro con verle... 
Esa razón...dejaron de atacarme las lágrimas injustificadas cuando comenzó a besarme, con esa dulzura que transmitía siempre con todo lo que hacía. Sonreía, no podía parar de sonreír cuando pensaba y pienso en él, cuando me abraza, cuando me toca, cuando me mira...cuando hay algo relacionado con él. Ha habido pocas lágrimas desde entonces...tal vez las más fuertes eran justificadas cuando por fin le contaba lo que tantas veces me había atormentado, el pasado que tanto me había marcado... 
Soy feliz y se me hace raro usar esa palabra. ¿Por qué? Por que para mi la felicidad siempre había sido algo inalcanzable, desde niña. Aún me acuerdo de como todos mis compañeros del colegio hacían bodas en los recreos y yo siempre era la única que estaba sola y nunca era nada. Siempre he sido demasiado selectiva, tal vez sea eso o tal vez no, pero he dado con la persona que me gusta en todos los aspectos, la que consigue que ria llorando y llore riendo, que sonría de verdad como hacía antes...la que me hace sentir especial y única con cada palabra y más con sus frases dulces y cariñosas... 


¿Quién lo iba a decir? La chica que siempre estaba sola ha encontrado a la persona perfecta para ella y no piensa abandonarla.

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