Ruinas:
Destrozado, muerto y apaleado.
¿Quién iba a querer un corazón así?
Nadie.
¿Por qué?
Arreglarlo conllevaría demasiado tiempo y esfuerzo, incluso podría no resultar efectivo.
Por todo esto y más razones, nunca nadie quiso ayudarme. Era demasiado difícil para la gente que prefería lo fácil y sencillo, estaba cansada de esperar a la persona que pudiera gastar su tiempo en mi.
¿Acaso yo no lo merecía tanto o más que el resto?
Parece ser que no.
Todos eran felices a mi alrededor, hasta el más feo había encontrado a alguien con quien compartir su vida. Pero yo no, yo seguía siendo la oveja negra a quien nadie quería, la mancha en el pañuelo, el agujero en el pecho.
¿Quería serlo?
Si...No...Nunca lo supe, era esa pregunta sin respuesta a la que todos nos enfrentamos, a la que nunca respondemos por una razón o por otra.
¿Seguía sufriendo sin motivo?
Claro, era lo que había aprendido con el paso de los años.
¿Quería huir?
No lo quería, lo deseaba a cada momento de mi vida.
¿Huí?
No, simplemente dejé que las cosas pasaran tal y como estaban predestinadas.
¿Qué pasó?
Nadie me ayudó nunca, me guió el instinto y decidí desaparecer.
¿Cómo?
Yendo al lugar donde encontraría el fin a todo.
¿Cuál es ese lugar?
...sh, es un secreto, pero son tus labios.

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