¿Será que yo antes no era así? ¿Qué con los años he cambiado y me he vuelto más insolente y pegajosa?
Puede ser, no descarto ni afirmo nada porque todo es posible, o eso se rumorea.
Antes era capaz de estar tranquila aunque pasará cualquier cosa, pero parece que con el tiempo he perdido la solidez de Vampire...y ahora al más mínimo detalle algo ofensivo es capaz de incrustarse en mi pecho atravesando las dermis, los huesos y todo aquello que se interpone en su camino hasta llegar a su destino final, el corazón que padece el dolor.
Creo que soy capaz de identificar el por qué de mi constante afán de proteger a los que considero míos, la confianza que he cogido con ellos ha hecho que se esfume aún más la parte protectora y haya terminado con una misera sábana que solo oculta a los ojos el interior.
Me dan ganas de renunciar a todo, a todo y a todos, para marcharme y establecerme lo más lejos posible, no quiero tener que enfrentarme a ellos, los problemas me agobian, pero sé que si no lo hago yo no lo hará nadie y estaré encadenada a un sentimiento vano de valor.
Estoy cansada, es hora de marcharse de lo que trae mal, pero aunque lo sea, sé de más y de sobra que no soy capaz de marcharme, huir es de cobardes y esa palabra me repele y yo a ella, no voy a huir aunque me puedan matar a base de mal, que haré que el mal se convierta en bien.

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