Lo siento, lo noto. Las lágrimas recorren mis mejillas sonrojadas por la rabia ansiosas por abandonar lo que me pertenece sin importarles caer al vacío.
Se me nublan los ojos, tengo que quitarme las gafas para librarme del líquido salado que emana de mis ojos con el dorso de la mano, lloraría de pena o de tristeza, pero no alcanzo esos sentimientos en este momento, lloro de impotencia y de rabia por no poder hacer lo que deseo. Porque tratas de retenerme sin darte cuenta de que con eso me haces más fuerte y me das más razones para desear marcharme de tu lado y alejarme. Solo decirte que tengas en cuenta que con el tiempo todo sale a la luz y yo no me voy a rendir aunque la mente me lo pida, porque mi orgullo es superior y no me permite fallarme a mi misma ni a nadie a quien le importe.

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